La Rendición

En ese preciso momento que te encuentras en el baño a punto de ducharte, totalmente desnuda en el plato de la ducha y estando de rodillas, es en ese punto como sientes como se siente que caen las lagrimas a través de las mejillas, pues justamente ahí, es cuando la mente esta en paz, y se da esa rendición mental.

En este espacio vamos a hablar de la rendición, algo que no es muy valorado y tan necesario para seguir evolucionando y disfrutando del BDSM.

Para mi la rendición, es algo que me da placer y miedo a la vez, porque es parar lo que soy y abandonarme a la nada, es como tener una venda en los ojos, pero sin tenerla, y confiar y dejarme llevar, por eso digo que me da placer porque es una liberación, es algo que necesito pero me da miedo a la vez, porque no lo consigo con cualquiera, y no todos me inspiran a ello, y la verdad que salen muchas de las resistencias, que eso hablare en otro texto para que llegue a hacerlo.

Y una de las cosas que siempre he querido y pocas veces he conseguido es rendirme, porque principalmente no todas las personas me inspiran a ello, y es que en ese punto, no hay nada solamente la rendición y la nada, y no existe nada mas que eso, no hay dolores de cabeza, no hay problemas, y eso me da por un momento lo que necesito y es relajar mis pensamientos y dejarme sentir por lo que llevo dentro.

Es mas me gustaría hacerlo mas a menudo, pero sinceramente no puedo, porque para que yo me rinda, debe haber una persona que sea mejor que yo, que me imponga, que me desafié, que me rete, que me haga evolucionar como persona y como sumisa, y no todas las personas me inspiran a ello, esta bien ser sumisa sexual, pero lo que es la sumisión mental son palabras mayores, que no nacen con cualquier persona.



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