
Este texto, lo quiero dedicar a hablar de cómo fueron mis inicios en el BDSM, tengo que decir que no fue como esperaba, principalmente porque fue un camino en el que tuve que ir despacio, andando por redes que investigaba, curioseaba, entre otras cosas… Y desde que empecé a ir a un evento, pasó aproximadamente y romper la barrera de la virtualidad hasta conocer a personas, y no es lo mismo ir a un café de sumisas que ir a una quedada.
Pero desde que empecé este mundo, lo vi como un camino de crecimiento, tanto a nivel sexual como intelectual, pero muchas veces las personas no somos conscientes de lo que implica el aprendizaje, el crecimiento, o el sentir que nos define, y también nos centramos en lo negativo.
En los 7 años que llevo en este mundo, he tenido muchos cambios en cuanto al BDSM, tanto para positivo como para negativo, y es que hay veces que las personas no somos conscientes de lo que implica el sentir o con el rol que nos identificamos, o hay veces que nos cuestionamos si hemos elegido bien.
En mi caso, mi sentir y mi rol es el de sumisa, y porque es así, principalmente porque como mujer, en mi día a día, por otras áreas que pertenecen a mi vida, ya soy bastante dominante, soy yo la que lleva las riendas o al menos lo intento, porque la vida tiene también lo suyo, pero en el BDSM todo es lo contrario, por varias razones, la principal porque no me nace, es algo que dominar en el BDSM, no me gusta, de hecho si alguna vez he sentido eso en lo que implica las relaciones interpersonales, me veía como una persona que estaría ocupando un lugar que no me corresponde, por eso lo que implica en el BDSM, me gusta estar en la otra parte.
Pero hay veces que yo misma no soy consciente de lo que implica el rol de “sumisa”, y porque no lo se, porque hasta que no te encuentras a una persona que te muestra tal como es, no lo sabes y con esto me refiero a todo lo que implica lo que es la parte del BDSM Mental, que no es lo mismo que la parte física, porque sádicos y masoquistas hay muchos, en especial en la parte física, ya que el subidón que provoca es normal que muchos sean así; pero lo que implica el bdsm mental, es otro cantar, porque recientemente todas las prácticas bedesemeras que yo tengo implican el campo de las emociones, y lo que en mi caso, puede ser una vulnerabilidad, defecto, límite (suave) de mí misma, puede ser un fruto de algo más profundo.
Para ponerlo de forma más práctica, yo personalmente me he dado cuenta, que prácticas que en su momento que me han hecho llorar o que nunca haría, resulta un punto fuerte de placer, porque al principio si siento esa emoción, esa vulnerabilidad, ese límite, pero después se transforma en algo placentero, en algo que quiero cambiar y superar, pero sobre todo en el campo emocional y mental.
Como persona que no le gusta para nada la zona de confort, que le gusta ir superándose, y que con el pasar del tiempo, la fascinación por la parte psicológica del bdsm, salvo por ciertos límites que si son inamovibles, me estoy dando cuenta que mis vulnerabilidades en especial las mentales, en vez de derrotarme, me hacen dar ese placer, y es algo que he ido descubriendo poco a poco, y sigo, pero siempre respetando los límites, tanto los míos como lo de los demás.
En situaciones normales, como podría ser el día a día, y otras áreas de mi vida, y de cara a la sociedad, sería algo que se considera fuera de lugar, y no lo contemplaría, pero en este mundo, es algo que sí estoy empezando a contemplar.
Es más de todo lo implica todo lo relacionado con el BDSM Mental, lo que más me cuesta, pero estoy en ese camino es el no tomarme todo a nivel personal, estoy en ese camino, de soltar eso y sobre todo de soltar el control.
Por eso cuando digo que las personas muchas veces no somos conscientes de lo que implica el sentir, el rol, es así, porque en mi caso, está siendo así, tanto por defectos y hábitos que se pueden cambiar y no porque los demás me lo digan, porque yo misma que hay veces que no lleva a ninguna parte y no me hace bien a mi vida, pero por otra parte no sabemos de la profundidad de nuestros deseos, del sentir y hasta donde se puede llegar.

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