¿Y quien dijo que Abrir la Mente fuera Fácil?

A menudo me encuentro con frases por las redes que dicen: «Que abrir la mente es súper fácil”.  

Y en mi opinión, uno de los mayores esfuerzos que debe hacer una persona para conseguir a relucir la mejor versión de uno mismo/a, es abrir la mente, ya que requiere de mucha fuerza mental y de resiliencia, al hacerlo.

Pero sobre todo dejar atrás muchos tabúes, muchos prejuicios, muchas críticas, muchas incomodidades, muchos estigmas. 

Principalmente en la era digital que nos encontramos, salen a relucir todos esos pecados, estigmas, críticas, etiquetas,  entre otras incomodidades. 

Porque la mayoría de las veces para hacerlo es aprendiendo a guardar silencio, a trabajar la escucha activa, a observar a los demás pero también a uno mismo, para alcanzar un mayor de grado de inteligencia emocional y poder transformar la esencia, y desarrollar otras cualidades que estaban dormidas. 

Es más en los tiempos que corren lo que es poner etiquetas y seguir juzgando a los demás, juzgar los pecados es algo que se encuentra a la orden del día y , es que no se puedo ir por la vida juzgando los pecados diferentes a los tuyos porque nunca se sabe, cuando lo diferente llame a la puerta, pueda sumar, puede aportar, puede ayudar a crecer, a salir de la vida de confort; y es que para que la vida con su loca realidad, también hay veces que necesita un poco de oscuridad, para que se pueda salir de la burbuja y apreciar mejor los momentos oscuros y las estrellas, para cambiar la visión óptica hacia a las personas, situaciones, vivencias, experiencias de la vida ya que no todas son iguales y no todas van a dejar huella en el corazón, hay algunas vivencias que marcan más que otras. 

Y lo mismo ocurre con las etiquetas, porque yo personalmente poner una etiqueta a mí misma o una persona que aprecio o quiero, no lo voy a hacer, y lo mismo aplicable a situaciones, experiencias, momentos, ya que todo tiene en mayor o menor medida dejan su huella en el corazón. 

De ahí que diga que es importante dejarse llevar, no juzgar, no poner etiquetas, y abrir la mente de igual manera de experimentar y salir de la zona de confort. 

Y una filosofía que me acompaña a mi camino es la siguiente: ‘Hay veces en la vida que lo mejor es ver, oír y callar’, principalmente porque te quedas con ese aprendizaje, y también porque abres la puerta a desarrollar otras capacidades como son la empatía, la escucha activa, el fomentar un dialogo sano, crecimiento intelectual, entre otras.

Y todo este proceso para nada es fácil, claro que no, porque muchas veces las personas tropezamos en mitad del camino ya que forma parte de la evolución de la vida, y por eso es muy importante saber rodearse de personas que inspiren a abrir más la mente, que invitan a la evolución y al crecimiento.



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